Sexta edición de la Predicaminata y visita a la Cueva en el VIII centenario de la llegada de Santo Domingo a Segovia

  • El pasado sábado 26 de mayo la peregrinación dominicana que se realiza a pie entre las localidades de Cercedilla y Segovia en recuerdo del camino seguido por Santo Domingo en diciembre de 1218 llegó a su sexta edición en el marco de las celebraciones del VIII centenario de dicho acontecimiento.

Desde diciembre de 2017 (hasta enero de 2019) la Familia Dominicana de Segovia viene ofreciendo un amplio programa de actividades para conmemorar la visita y estancia del Santo en la ciudad, programa del que se puede encontrar información detallada en la página web creada para el evento: santodomingoensegovia.dominicos.org.

Por este motivo, la peregrinación de este año tuvo un carácter especial. La verdadera Predicaminata -en la que se inspira la peregrinación que desde hace años viene organizando la Fraternidad Laical de Atocha- la hizo Santo Domingo hace ochocientos años. Los peregrinos, siguiendo su ejemplo, llevaron por turnos los Evangelios y se detuvieron a hacer oración en algunos puntos del camino. Asimismo, portaron una cuchara de madera con la que obsequiaron a las monjas dominicas de Segovia como signo de agradecimiento por su hospitalidad (evocando el gesto de Santo Domingo con las monjas de Roma).

A los valientes peregrinos que anduvieron los 34 kilómetros que separan la estación de tren de Cercedilla del monasterio de las monjas dominicas de Segovia les acompañó una climatología muy favorable con amables nubes que sólo descargaron las gotas justas para proveer del necesario refresco y que protegieron del duro sol que tanto castiga en las últimas horas de camino. Con tal entusiasmo alcanzaron su meta que ya se disponen a planear una edición especial de la Predicaminata para los días 6 al 9 de diciembre, si las condiciones lo permiten: de Madrid a Segovia, el recorrido completo que hiciera Santo Domingo.

El domingo 27 se celebró la visita a la Cueva de Santo Domingo en la que se unieron para celebrar la eucaristía los peregrinos de la Predicaminata con otros llegados en el día por otros medios de distintos lugares de España. Esta encuentro -que tiene décadas de tradición en la Familia Domincana de España y que en los últimos años viene coincidiendo con la jornada siguiente a la Predicaminata- tuvo el carácter solemne que el marco del VIII centenario otorga: en la abarrotada capilla un coro de canto gregoriano animó la liturgia. Tras la eucaristía, una comida fraterna para después disfrutar a primera hora de la tarde de una de las actividades del centenario preparada por las dominicas del Monasterio de Santo Domingo El Real: La contemplación de las Monjas. Una charla-coloquio con la comunidad de monjas dominicas en torno al sentido de su vocación en la Orden de Predicadores y en la Iglesia. Broche perfecto para la festividad de la Santísima Trinidad, día dedicado, precisamente, a celebrar el don de la vida contemplativa en la Iglesia.

En la fiesta de la Traslación de Nuestro Padre Santo Domingo

Los hijos de Domingo de Guzmán, estamos de fiesta, hoy día 24 de Mayo, celebramos la traslación de los restos de santo domingo, de su primera sepultura, a un sepulcro más digno en la Iglesia de San Nicolás en Bolonia.

Todo sucedió de la siguiente manera:

“…Habían pasado 12 años desde la muerte de Domingo. Dios había manifestado la santidad de su Siervo por multitud de milagros obrados en su sepulcro o debidos a la invocación de su nombre. Se veían sin cesar enfermos, alrededor de la losa que cubría sus restos, pasar allí el día y la noche, y volver glorificándolo por su curación. De las paredes próximas colgaban exvotos en recuerdo de los beneficios que de él habían recibido, y no se desmentían con el tiempo los signos de veneración popular. Con todo, una nube cubría los ojos de los Hermanos, y mientras que el pueblo exaltaba a su Fundador, ellos, sus hijos, en vez de preocuparse por su memoria, parecían trabajar en oscurecer su brillo.

No sólo dejaban su sepultura sin adorno, sino que, por temor a que se les acusara de buscar una ocasión de lucro en el culto que ya se le daba, arrancaban de los muros los exvotos. Algunos deploraban esta conducta, pero sin atreverse a contradecirla de plano. Se dio el caso de que, creciendo el número de los Hermanos, se vieron obligados a demoler la vieja iglesia de San Nicolás para edificar una nueva, y quedó el sepulcro del santo Patriarca al aire libre, expuesto a la lluvia y a todas las intemperies. Este espectáculo conmovió a algunos de ellos, que deliberaban entre sí sobre la manera de trasladar aquellas preciosas reliquias a un sepulcro más conveniente.

Prepararon un nuevo sepulcro, más digno de su Padre, y enviaron a varios de ellos a visitar al soberano Pontífice para consultarle. Ocupaba el solio pontificio el anciano Hugolino Conti con el nombre de Gregorio IX. Recibió muy duramente a los enviados, y les reprochó haber descuidado por tanto tiempo el honor debido a su Patriarca. Les dijo: «Yo conocí en él a un hombre seguidor de la norma de vida de los Apóstoles, y no hay duda de que está asociado a la gloria que ellos tienen en el cielo». Hasta quiso asistir en persona al traslado; mas, impedido por los deberes de su cargo, escribió al arzobispo de Rávena que fuese a Bolonia con sus sufragáneos para asistir a la ceremonia.

Era Pentecostés de 1233. Se había reunido el Capítulo General de la Orden en Bolonia bajo la presidencia de Jordán de Sajonia, sucesor inmediato de Santo Domingo en el generalato.  Estaban en la ciudad el arzobispo de Rávena, obedeciendo a las órdenes del Papa, y los obispos de Bolonia, Brescia, Módena y Toumay. Habían acudido más de trescientos religiosos de todos los países. Los hostales rebosaban de señores y ciudadanos notables de las ciudades vecinas. Todo el pueblo estaba en expectación. «No obstante —dice el Beato Jordán—, los Hermanos estaban intranquilos: oran, palidecen, tiemblan, porque temen que el cuerpo de Domingo, expuesto largo tiempo a la lluvia y al calor en una vil sepultura, aparezca comido de gusanos, exhalando un olor que disminuyese la opinión de su santidad».

Atormentados por este pensamiento, pensaron abrir secretamente la tumba del Santo; pero Dios no permitió que así fuese. O porque hubiese alguna sospecha, o para comprobar más la autenticidad de las reliquias, el Podestá de Bolonia mandó que día y noche guardaran el sepulcro caballeros armados. Sin embargo, a fin de tener más libertad para el reconocimiento del cuerpo, y evitar en el primer momento la con-fusión de la muchedumbre llegada en masa a Bolonia, se convino en abrir el sepulcro de noche. El 24 de mayo, lunes de Pentecostés, antes de la aurora, el arzobispo de Rávena y los demás obispos, el Maestro General con los definidores del Capítulo, el Podestá de Bolonia, los principales señores y ciudadanos, tanto de Bolonia como de las ciudades vecinas, se reunieron, a la luz de las antorchas, en tomo de la humilde piedra que cubría hacía doce años los restos de Santo Domingo.  …Mientras la levantaban, un inefable perfume salió del sepulcro entreabierto: era un aroma que nadie pudo comparar a cosa conocida, que excedía a toda imaginación. El arzobispo, los obispos y cuantos estaban presentes, llenos de estupor y alegría, cayeron de rodillas, llorando y alabando a Dios.

…Por fin, le abrieron arrancando los clavos de la parte superior, y lo que quedaba de Domingo apareció a sus hermanos y amigos. No era más que osamenta, pero llena de gloria y de vida por el celestial perfume que exhalaba. Sólo Dios conoce la alegría que inundó todos los corazones, y no hay pincel capaz de representar aquella noche embalsamada, aquel silencio conmovedor, aquellos obispos, caballeros, religiosos, todos aquellos rostros brillantes de lágrimas e inclinados sobre un féretro, buscando a la luz de los cirios al grande y santo hombre que los miraba desde el cielo, y respondía a su piedad con esos abrazos invisibles que inundan el alma de intensa felicidad

…Jordán de Sajonia se inclinó sobre aquellos sagrados restos con respetuosa devoción, y los trasladó a un nuevo féretro hecho de madera de cedro. …Se cerró el féretro con tres llaves, entregándose una al Podestá de Bolonia, otra a Jordán de Sajonia, y la tercera al Provincial de Lombardía. Luego lo llevaron a la capilla, donde estaba preparado el monumento: éste de mármol, sin ningún adorno escultórico.”

                                       JORDÁN DE SAJONIA, Orígenes de la Orden de Predicadores

 

Esto que se cuenta en el lenguaje de la Edad Media como una leyenda, es para todos nosotros, hijos de Domingo, la confirmación de que Nuestro Padre vivió como vivió Cristo, sintió como sintió Cristo. En definitiva, que recibió, como dice San Pablo “la sublime misión de esparcir por todas partes la fragancia de Cristo” (2Cor 2,14).  Después de muerto su buen olor es prueba de que en medio de un mundo impregnado del hedor de la herejía y de la falta de verdad, su acción  evangelizadora difundió el buen olor del conocimiento de Aquel cuyo nombre es “ungüento derramado” (Ct 1,3)

Nos toca ahora a nosotros esparcir el “buen olor de Cristo” que no es otra cosa que el mensaje de Cristo. Con el olor de Domingo en este día de su traslación es el mismo Domingo quien nos dice que “nosotros somos el buen olor de Cristo” (2 Cor. 2,15). Su espíritu, su vida gastada por el Evangelio, su existencia transformada, apunta a Otro, porque ha dejado a Cristo vivir en sí mismo (rf. Gal. 2, 20).

 

Feliz día para todos hermanos y pidamos juntos a Domingo:

A nuestro Padre Domingo
En el canto presentamos
Jubilosas alabanzas.

Y tu familia de pobres
Caminado tras tus huellas
Tu protección hoy te pide.

Y tú, Padre compasivo,
Pastor bueno del rebaño,
Escucha nuestra súplica.

Ante nuestro Rey supremo
Por tu oración pide siempre,
Por la grey que tú has fundado. AMÉN

 


Ester Bermejo Gómez OP

Fraternidad Laical de Santo Domingo de Segovia

Misa en la cueva de Santo Domingo y conferencia-coloquio en el monasterio de Santo Domingo el Real

Dentro del calendario de actividades programadas en el contexto del VIII centenario de la presencia de santo Domingo en Segovia, el próximo día 27 de mayo se llevarán a cabo las siguientes actividades:

Misa en la Cueva de Santo Domingo.

Hora: 12:00
Cantada en Gregoriano.
Lugar: Cueva de Santo Domingo. Entrada libre hasta completar aforo.
Organiza: Familia Dominicana de Segovia.

 

La contemplación de las Monjas.

Conferencia – dialogo con las monjas de la comunidad de dominicas contemplativas del monasterio de Sato Domingo el Real.
Hora: 17:30
Lugar: Iglesia del Monasterio Santo Domingo el Real, MM. Dominicas (plaza de la Trinidad.) Entrada libre hasta completar aforo.
Organiza: MM. Dominicas.

Peregrinación dominicana, Predicaminata 2018

Se trata de una peregrinación a pie entre las localidades de Cercedilla (Madrid) y Segovia en recuerdo del camino que debió realizar Santo Domingo de Guzmán en el mes de diciembre de hará pronto ochocientos años. Transcurre por el mismo trazado de la antigua Calzada Romana (de la cual se conserva parte), por lo que coincide con una de las etapas del Camino de Santiago de Madrid.

Es una actividad destinada a mayores de 18 años en la que está presente el deporte, la naturaleza y el espíritu aventurero y dominicano.

Podéis encontrar toda la información en la web de la Predicaminata y en su facebook.

Predicaminata es una peregrinación organizada por la Fraternidad Laical de Santo Domingo de Atocha (Madrid) en colaboración con personas e instituciones de Familia Dominicana.

Para cualquier duda o aclaración quedamos a vuestra disposición (predicaminata@dominicos.org)

Celebración de la misa de la Ascensión

  • Dos grandes profesionales de la música: la soprano segoviana Blanca Gómez y el barítono Miguel Angel Viné acompañados por el organista Francisco Amaya interpretaron brillantemente composiciones de: C. Frank, Ch. Gounod. F. Mendelssohn. J. Del Moral. G. Faurè, A. Vivaldi, etc. llenas de religiosidad y arte musical.

El pasado 12 de mayo, dentro del programa de actos para el VIII Centenario de la venida de santo Domingo a Segovia, se celebró la Eucaristía del día de la Ascensión, con profunda solemnidad, en la iglesia del monasterio de Santo Domingo el Real de Segovia.

No era para menos en un día tan grande en el que, como dijo el sacerdote que presidió la Eucaristía, “Jesucristo asciende hoy hasta lo más alto del cielo” y ¿qué significa esto, sino que nuestra condición humana ha sido glorificada y está sentada a la derecha de Dios? Cuando Cristo sale para encarnarse – dicen en bella imagen los Padres de la Iglesia- al ir descendiendo a las entrañas de Maria se va identificando con los diversos niveles de criaturas celestiales: tronos, querubines, potestades… para no ser reconocido, para que no sepan que ha salido a encarnarse, para que así el Misterio de la Encarnación quede en el secreto del corazón de Dios. Hoy, en cambio sucede que Jesucristo vuelve a los cielos pero ya no es oculto, es un Dios encarnado, entra su humanidad y su divinidad y lo hace llevando cautivos. Por eso el salmo 23 puede cantarlo: ¡que se abran las antiguas compuertas! – ¡hazla más grande!-Y un ángel pregunta a otro ¿Quién va a entrar? Y responde el otro: ¡el Rey de la Gloria! y vuelve con toda la humanidad redimida. Nuestra humanidad a pesar de su debilidad, pecado y flaqueza entra en Cristo y es introducida no “en el cuarto de las escobas” sino en el trono de la Trinidad de Dios. Esto- se preguntaba el predicador- ¿no es para causarnos asombro?

Dos grandes profesionales de la música: la soprano segoviana Blanca Gómez y el barítono Miguel Angel Viné acompañados por el organista Francisco Amaya interpretaron brillantemente composiciones de: C. Frank, Ch. Gounod. F. Mendelssohn. J. Del Moral. G. Faurè, A. Vivaldi, etc. llenas de religiosidad y arte musical.

Asistieron un grupo numeroso de personas, y eso que coincidía el día y la hora con el “Titirimundi” que atrae a tanto público en la ciudad segoviana.

Desde este espacio, agradecemos la presencia de Blanca Gómez que desde su adolescencia se cobijó a la sombra de la comunidad dominicana de Segovia y mantiene en su corazón el espíritu de Sto. Domingo.

Misa cantada en la iglesia del monasterio de Santo Domingo el Real

Como muy bien saben ya los segovianos, la Familia Dominicana en Segovia está conmemorando el VIII centenario de la venida de santo Domingo de Guzmán a la ciudad, acaecida en la Navidad de 1218, y quiere, por medio de distintas actividades, hacernos partícipes de este hecho, sobre todo religioso. Uno de los actos programados será la Misa cantada en la iglesia de las Monjas Dominicas- sita en la plaza de la Trinidad- el próximo sábado 12 de mayo a las 19,00h con la interpretación de la soprano segoviana Blanca Gómez y el barítono Miguel Ángel Viñé acompañados al órgano por el prestigioso organista Francisco Amaya.

La música es el lenguaje del alma, la expresión del mundo espiritual. Todos necesitamos momentos de paz, de oración y de recogimiento; todo el que lo desee puede este sábado día 12 participar en la liturgia del domingo de la Ascensión del Señor, fiesta que despierta en nosotros una gran esperanza, pues: «Sólo Dios sacia» (Santo Tomás de Aquino).

Al finalizar la Eucaristía seguirá un concierto. Las obras interpretadas serán de: C. Frank, Ch. Gounod. F. Mendelssohn. J. Del Moral. G. Faurè, A. Vivaldi, etc. y la entrada libre hasta llenar el templo.

 

Acerca de los intérpretes

FRANCISCO AMAYA, organista.
  • Profesor de orquesta en el Conservatorio de Torrent, (Valencia).
  • Es fundador de la ” Sociedad Brahms”
  • Organista de consolidada carrera internacional.
  • En el mes de agosto realizará un concierto en la Catedral de S. Patricio de Nueva York.
  • Junto con la soprano Blanca Gómez y el barítono Miguel Ángel Viñé, intervendrá en el ” VI Festival Internacional de Órgano ” en Benidorm.
BLANCA GÓMEZ, soprano
  • La soprano Blanca Gómez, nacida en Segovia, disfruta de una amplia y reconocida trayectoria y versatilidad.
  • Grupo Brahms, Mompou, Ruymonte, OCRTVE,  son algunas  de las agrupaciones con las que ha participado.
  • Actualmente está inmersa en los proyectos ” María de Pablos” en colaboración con el Ayuntamiento de Segovia, así como en la publicación del disco de canciones a solo conmemorativo de Ángel Barja y un nuevo programa con el Organista Francisco Amaya que será también llevado al disco.
MIGUEL ÁNGEL VIÑÉ, barítono
  • Nacido en Madrid, es uno de los más reputados y reconocidos barítonos de su generación por su profesionalidad, rigor y seriedad.
  • Es poseedor de una gran musicalidad que le lleva a enfrentar los más variados papeles desde la zarzuela a la ópera pasando por el lied o la música contemporánea.
  • Destaca especialmente en el campo de la polifonía y de la música gregoriana, perteneciendo al grupo “Alfonso X”
  • Últimamente ha grabado la obra del ” Tenorio” de T. Marco y acaba de regresar de Moscú después de participar en el ciclo “Primavera en Moscú”